El informe estuvo a cargo de la Defensoría del Pueblo
de la Ciudad respecto de la situación de los Contenedores de Residuos Sólidos
Urbanos en las Comunas porteñas 5, 9 y 13.
El relevamiento fue realizado en julio para evaluar el
cambio que significó el retiro de los residuos por parte del personal de las
empresas de leas veredas y su reemplazo por los contenedores.
Los datos relevados del servicio público de
Recolección de Residuos Domiciliarios y las conclusiones formuladas permiten
delinear algunas consideraciones generales.
En primer lugar, es importante considerar que la
cantidad de contenedores que no se encuentran en buen estado de conservación y
funcionamiento es superior al 30%, alcanzando en la comuna 13 valores
superiores al 50%.
Por otro lado, un elemento importante como la
hermeticidad solo supera el 50% en una de las comunas (51% en la Comuna 9),
estando por debajo del 50% en las otras dos y en el balance general.
Este no es un tema menor; la hermeticidad es
garantía no solo de parámetros aceptables de higiene en tanto impide la
trascendencia de olores nauseabundos, sino también de salubridad y de
prevención de plagas y vectores (moscas, roedores), más todavía en la época
estival.
Entre otras conclusiones del informes, se destacan:
1. Resulta frecuente la presencia de contenedores
que obstruyen las bicisendas o las rampas previstas para personas con alguna
discapacidad o necesidad especial.
2. El diseño de los contenedores en cuanto al tamaño
y al sistema de apertura/cierre presenta distintas dificultades para el uso de
los mismos, en especial para personas mayores, personas con discapacidad o
niños.
3. La hermeticidad de los contenedores se ve
vulnerada por distintos factores: diseño del sistema o mecanismo de
apertura/cierre de la tapa respectiva, el estado (mantenimiento) del contenedor
(falta de tapas, abolladuras, etc.), el uso indebido por parte de los
ciudadanos en general o de los recolectores de residuos en particular.
4. El estado de los contenedores en cuanto a sus
condiciones materiales (roturas, abolladuras, quemaduras, etc.) como la higiene
externa (por razones operativas solo se relevó la higiene exterior) afectan su
funcionalidad, las condiciones ambientales y la calidad del espacio público