La caída de parte de una cúpula en la esquina de Sarmiento y Callao volvió a poner la atención sobre una normativa sancionada hace casi dos décadas para proteger uno de los rasgos característicos del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires.
Se trata de la Ley 2.541, aprobada por la Legislatura porteña en 2007, que creó un sistema específico para identificar, registrar y promover la conservación de cúpulas y coronamientos notables de edificios públicos y privados.
La norma estableció la creación de un Registro Patrimonial de Cúpulas y Coronamientos de la Ciudad, que debía reunir información sobre estas construcciones a partir de relevamientos, documentación histórica y registro fotográfico. El objetivo era conocer dónde se encontraban, cuáles eran sus características y cuáles debían ser consideradas de particular valor patrimonial, además de generar una herramienta pública de consulta.
La ley también contempló una segunda instancia vinculada directamente con la conservación: la elaboración de un programa de restauración y mantenimiento para aquellas cúpulas y coronamientos que presentaran signos de abandono al momento de ser incorporados al registro. De esta manera, el esquema no se limitaba a confeccionar un inventario sino que planteaba avanzar posteriormente sobre las piezas que requirieran intervención.
La iniciativa surgió en un contexto en el que se estimaba que Buenos Aires contaba con unas 2.000 cúpulas y coronamientos, de los cuales alrededor de 400 podían ser considerados notables por sus características históricas, artísticas o urbanas. Estas piezas se encuentran especialmente presentes en el área central y en barrios tradicionales como Monserrat, San Nicolás, Balvanera y Congreso.
Sin embargo, a casi 20 años de su sanción, la herramienta no llegó a implementarse de manera integral. La ley fue sancionada y promulgada, pero el registro previsto no se consolidó como un inventario público y actualizado que permita contar con un relevamiento sistemático de estas estructuras y su estado de conservación. Tampoco se desarrolló en los términos previstos el programa específico de restauración y mantenimiento.
El episodio ocurrido en Sarmiento y Callao vuelve a poner ese punto en discusión. Parte de la mampostería de la cúpula se desprendió y cayó hacia la vía pública, lo que derivó en un operativo preventivo, la evacuación de unas 30 personas y el retiro de otros elementos que presentaban riesgo de desprendimiento. La zona fue vallada y se dispusieron medidas de seguridad mientras se avanzaba con las reparaciones.
El inmueble, donde funcionó el antiguo Nuevo Hotel Callao, además, presentaba una situación administrativa vinculada con la conservación de fachadas. Según se informó, el edificio se encontraba en infracción por no haber presentado el correspondiente Certificado de Conservación de Fachadas, un mecanismo que busca verificar las condiciones de seguridad de los frentes de los edificios porteños.