El concejal de Frente Renovador-Fuerza Patria en San Isidro Federico Meca cuestionó con dureza la aprobación de la reforma al Código de Ordenamiento Urbano (COU) y anticipó que los sectores opositores y organizaciones barriales avanzarán con presentaciones judiciales para intentar frenar su implementación.
“Los cambios son todos negativos, no tienen nada positivo para el vecino de San Isidro”, sostuvo el edil, uno de los referentes que votó en contra del proyecto impulsado por el oficialismo local.
La actualización del COU fue aprobada con el respaldo de los bloques Primero San Isidro, La Libertad Avanza, ConVocación y el Partido Demócrata, en medio de una sesión atravesada por protestas vecinales y fuertes cruces políticos. La reforma apunta principalmente a modificar las condiciones de desarrollo urbano en Boulogne y Villa Adelina, promoviendo una mayor densidad constructiva y nuevas tipologías habitacionales.
Para Meca, el eje central del problema es que el crecimiento proyectado “no está acompañado por obras ni planificación urbana”. “Se quiere duplicar la densidad poblacional pero no está acompañado por los servicios ni la infraestructura, entonces no se está pensando en la gente”, afirmó.
Entre los puntos más cuestionados por el concejal aparece la reducción del tamaño mínimo permitido para los departamentos en Boulogne y Villa Adelina, que pasará de 55 a 35 metros cuadrados.
“Bajan el metraje mínimo de cada departamento y eso fomenta que las desarrolladoras hagan más unidades. Eso no estaría mal si estuviera acompañado de infraestructura”, señaló.
Y agregó: “Solo bajar el metraje allana el camino para las desarrolladoras inmobiliarias, pero para la gente no hay nada. Van a estar peor porque va a haber más hacinamiento, problemas en los servicios, poca presión de agua, servicios públicos colapsados y menos espacios verdes”.
Durante el debate legislativo, desde el oficialismo se utilizó el desarrollo del barrio La Calabria como ejemplo de evolución urbana positiva. Meca rechazó esa comparación y sostuvo que se trata de realidades completamente distintas.
“La Calabria fue el ejemplo que pusieron para decir que evolucionó y es lo que quieren hacer en Boulogne y Villa Adelina, pero son barrios que no tienen nada que ver”, planteó.
Según el concejal, “La Calabria es un modelo que fracasó y eso es lo que quieren llevar a otros lados. Pasás a la mañana y está colapsado el tránsito, también la plaza está llena”.
Las críticas también alcanzaron el capítulo vinculado a la costa del distrito. Mientras el Municipio sostiene que la reforma incorpora restricciones para preservar el frente ribereño y limitar nuevos usos residenciales, desde la oposición aseguran que las habilitaciones previstas abren la puerta a futuros emprendimientos privados.
“La costa no la están preservando porque dejan habilitados emprendimientos de hasta 6,5 metros de altura. Se pueden hacer hoteles, shoppings o emprendimientos comerciales en la costa, es mentira que la estén protegiendo”, afirmó Meca.
En ese sentido, explicó que el despacho impulsado por los bloques opositores proponía “dejar toda la costa con acceso público”.
El concejal también vinculó la reforma urbana con la trayectoria política del intendente Ramón Lanús y apuntó contra un supuesto favorecimiento a los desarrolladores inmobiliarios.
“El intendente quiere favorecer a los desarrolladores inmobiliarios, visto el prontuario que tiene", en referencia a que se desempeñó como director de la Agencia de Bienes del Estado durante la presidencia de Mauricio Macri.
Tras la sanción de la norma, desde los sectores que rechazan la reforma ya anticipan una nueva etapa de conflicto político y judicial.
“La próxima instancia es la Justicia", aseguró y completó que es una instancia sobre la cual también avanzaran las organizaciones barriales y ambientalistas.
Durante la sesión estuvieron presentes distintas asambleas vecinales y agrupaciones ambientalistas que vienen cuestionando el proyecto desde hace semanas. Los reclamos se concentraron principalmente en el impacto sobre la identidad barrial, la presión sobre los servicios públicos y la reducción relativa de espacios verdes frente al aumento proyectado de población.