La actualización del Código de Ordenamiento Urbano (COU) fue aprobada este miércoles en el Concejo Deliberante de San Isidro tras una sesión atravesada por fuertes cruces políticos y una movilización de vecinos y organizaciones barriales que rechazan los cambios impulsados por el oficialismo.
La reforma apunta principalmente a modificar las condiciones de desarrollo urbano en Boulogne y Villa Adelina, dos de las localidades del oeste del distrito donde el Municipio busca fomentar una mayor densidad constructiva.
La votación terminó con 14 votos positivos al despacho de mayoría impulsado por los bloques Primero San Isidro, La Libertad Avanza, ConVocación y el Partido Demócrata. En tanto, el dictamen de minoría reunió 6 votos de Fuerza Patria, Frente Renovador y Movimiento Derecho al Futuro. La UCR y Acción Vecinal San Isidro es Distinto se pronunciaron en contra del proyecto.
La jornada estuvo marcada por la presencia de asambleas vecinales y organizaciones ambientalistas que se concentraron frente al edificio municipal y luego siguieron la sesión dentro del recinto. Entre las agrupaciones presentes estuvieron Asamblea Barrial de Beccar, Asamblea 100% Verde del Golf de Villa Adelina, Comunidad Parque Águila, Vecinos por la Costa, Lozadur Vecinal y Asociación Amigos del Árbol de San Isidro.
Con carteles y banderas, los manifestantes cuestionaron que la reforma “avanza sobre la identidad barrial” y alertaron sobre una posible reducción de espacios verdes y un incremento de la presión inmobiliaria sobre zonas residenciales. Una de las consignas más repetidas durante la protesta fue: “¿San Isidro no era verde?”.
Los sectores críticos también remarcaron que San Isidro cuenta actualmente con apenas 2,29 metros cuadrados de espacios verdes públicos por habitante, lejos de los 10 metros cuadrados mínimos recomendados por la Ley Provincial de Ordenamiento Territorial y por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Desde el oficialismo defendieron la iniciativa como una actualización “necesaria” para acompañar el crecimiento del distrito y generar nuevas oportunidades de acceso a la vivienda, especialmente para jóvenes y familias de sectores medios.
El concejal Ricardo Antoniassi, de Primero San Isidro, sostuvo durante el debate que “la Calabria es un ejemplo y hoy es considerada una zona que tuvo una gran evolución; el tiempo mostró que muchos de los temores eran infundados”. En esa línea, afirmó: “Tenemos que planificar y de eso se trata lo que estamos haciendo, planificar a futuro”.
El edil también destacó que la reforma incorpora medidas de preservación patrimonial y ambiental. “Hoy es un día muy importante, estamos forjando cimientos para el crecimiento del oeste y sentando bases para el desarrollo de Boulogne y Villa Adelina”, expresó.
El Municipio sostiene que el nuevo esquema urbanístico no implica aumentos de altura respecto de lo permitido actualmente, sino una optimización del uso del suelo. Entre los principales cambios se encuentra la posibilidad de habilitar desarrollos multifamiliares en parcelas únicas, con tipologías más compactas y accesibles económicamente.
Además, el proyecto incorpora restricciones sobre la costa y la barranca. Según la propuesta oficial, se prohíben viviendas en la franja costera, se declara área intangible de protección ambiental al sector de barranca y se preservan inmuebles históricos anteriores a 1943.
Tras la aprobación del proyecto, Lanús celebró el resultado en redes sociales. “Dimos un paso histórico para el futuro de San Isidro. Aprobamos la actualización del Código de Ordenamiento Urbano para prohibir viviendas en la costa, proteger la barranca y el patrimonio histórico, y generar más viviendas accesibles en Boulogne y Villa Adelina”, publicó.
Desde la oposición, en cambio, las críticas apuntaron a que la reforma prioriza intereses inmobiliarios por encima de la calidad de vida urbana. El concejal de Fuerza Patria Marcos Díaz cuestionó duramente el proyecto y aseguró: “Nuestra función como concejales es mejorar la calidad de vida de los vecinos. Queda claro que este proyecto está únicamente pensado para desarrollos y negociados inmobiliarios”.
Díaz también advirtió sobre el impacto ambiental de la iniciativa. “Se está permitiendo densificar en zonas que se inundan”, sostuvo, y reclamó que las autoridades “vayan a los barrios a hablar con los vecinos, que son los que van a sufrir esta modificación”.