A menos de 24 horas de la apertura de sobres de la licitación prevista para este miércoles, organizaciones civiles presentaron una acción de amparo colectivo para frenar el proyecto de construcción de un estacionamiento subterráneo en la Plaza Inmigrantes de Armenia, en el barrio de Palermo. La demanda incluye el pedido de una medida cautelar y precautelar urgente para suspender el proceso licitatorio y evitar el inicio de cualquier obra en el predio.
La presentación fue impulsada por el Observatorio del Derecho a la Ciudad y la Fundación Ciudad, quienes solicitaron a la Justicia que declare la inconstitucionalidad del artículo 8 de la Ley 3.058 y la nulidad de todo el procedimiento administrativo que habilitó la licitación. Entre los actos cuestionados se encuentran decretos y resoluciones del Gobierno porteño que aprobaron la iniciativa, declararon su interés público y formalizaron el llamado a licitación.
En el escrito, las organizaciones también pidieron que se ordene la interrupción de cualquier trabajo de excavación o construcción en la plaza, un espacio verde de 9.431 metros cuadrados categorizado como Urbanización Parque. El proyecto prevé la concesión del subsuelo por un plazo de hasta 20 años para la explotación de un estacionamiento y actividades comerciales complementarias.
El planteo judicial advierte que, de avanzar la obra, se produciría un daño ambiental y patrimonial de difícil reparación. En ese sentido, reclama que, en caso de haberse iniciado tareas preliminares, se disponga la recomposición del espacio como área verde pública con suelo absorbente.
Desde el punto de vista histórico y urbano, el amparo subraya el valor singular del predio. La actual plaza ocupa una manzana delimitada por las calles Armenia, Nicaragua, Malabia y Costa Rica, y constituye uno de los principales espacios públicos de Palermo Viejo. Su origen se remonta a la demolición, a fines de la década de 1970, de un enorme gasómetro que funcionó durante décadas como infraestructura industrial clave de la ciudad.
Ese pasado industrial, según se detalla en la presentación, no solo marcó la identidad del barrio sino que dejó restos materiales en el subsuelo. Informes arqueológicos citados en el amparo señalan que bajo la plaza podrían conservarse cimientos y estructuras vinculadas al antiguo gasómetro, construido a comienzos del siglo XX, lo que le otorga valor patrimonial y potencial protección bajo la legislación nacional vigente.
Además, el espacio tiene una fuerte carga simbólica y cultural. Su nombre actual, oficializado en 2014 por ley de la Legislatura porteña, reconoce la presencia histórica de la comunidad armenia en la zona y su rol en la configuración social del barrio. La plaza funciona hoy como punto de encuentro vecinal, sede de ferias artesanales y espacio recreativo, con áreas de juegos y una calesita histórica declarada patrimonio cultural.
El amparo también pone el foco en la escala del proyecto, que forma parte de un paquete de cinco desarrollos similares en distintos puntos de la Ciudad y que, en conjunto, afectarían más de 90.000 metros cuadrados de espacios verdes públicos. En el caso de Plaza Armenia, la intervención abarcaría prácticamente la totalidad de la superficie