En un acto con fuerte tono político realizado en el Hipódromo de San Isidro ante unas 1.500 personas, el intendente de Ramón Lanús presentó su plan de gestión 2026 con un eje claro: la seguridad como prioridad central, en sintonía con la línea dura que impulsa Patricia Bullrich.
Durante la exposición, el jefe comunal no solo repasó la rendición de cuentas del municipio -que, según destacó, cuenta con un 70% de autonomía financiera- sino que puso el foco en una agenda que busca ampliar el margen de acción local frente al delito. En ese marco, reclamó una ley provincial que habilite a los municipios grandes a contar con una policía propia.
“Estamos apostando a que la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires sancione la ley que nos permita a los municipios grandes del conurbano contar con policía propia. Hoy, la seguridad es responsabilidad provincial, pero no miramos para otro lado. En San Isidro decidimos hacernos cargo. Cuidar al vecino es nuestra prioridad número uno”, sostuvo.
El plan presentado incluye una batería de medidas con impronta tecnológica y de control: incorporación de 225 armas no letales para la Patrulla Municipal, ampliación del sistema de videovigilancia hasta alcanzar 2.910 cámaras, instalación de 200 lectoras de patentes y la creación de un nuevo Centro de Operaciones Municipal (COM) que integrará monitoreo y despliegue territorial. Además, se sumarán 100 nuevos agentes, 20 motos y se renovará parte de la flota de patrulleros.
La estrategia también contempla equipar el 100% de los vehículos de seguridad con cámaras conectadas en tiempo real mediante tecnología 5G, lo que permitirá transmitir imágenes y audio en vivo al centro de monitoreo.
Más allá del capítulo de seguridad, Lanús avanzó con definiciones políticas sobre el desarrollo urbano. Defendió su plan costero frente a cuestionamientos opositores y remarcó: “La costa no se vende, se recupera”, en referencia a las críticas por posibles desarrollos inmobiliarios en la ribera.
En paralelo, el intendente anunció la continuidad de obras públicas -más de 470 ya ejecutadas- y nuevos proyectos como la puesta en valor del Parque Ipiranga en Boulogne. Allí, un grupo de vecinos resiste la iniciativa municipal al advertir que implica nuevas edificaciones que perjudicarán la calidad ambiental de la zona.