El Municipio de San Isidro dio un paso clave en su agenda de planificación urbana al enviar al Honorable Concejo Deliberante un proyecto de actualización puntual del Código Urbanístico. La iniciativa pone el foco en el desarrollo del sector oeste del distrito, particularmente en Villa Adelina y Boulogne, al tiempo que refuerza la preservación de la costa y del patrimonio natural e histórico.
El proyecto, que había sido anticipado por el intendente Ramón Lanús durante la apertura de sesiones legislativas, propone una modernización “ordenada y equilibrada” del tejido urbano. La intención oficial es habilitar nuevas oportunidades de crecimiento —con más viviendas, comercios y servicios— sin alterar la identidad barrial ni generar una sobrecarga en la infraestructura existente.
En términos urbanísticos, uno de los cambios más relevantes es la incorporación de herramientas que permitan el desarrollo de viviendas multifamiliares en parcelas únicas. Se trata de tipologías más compactas y accesibles, orientadas a reducir el costo de ingreso al mercado inmobiliario. El objetivo es facilitar que sectores medios, jóvenes y nuevas familias puedan establecerse en estas zonas, en un contexto donde el acceso a la vivienda resulta cada vez más complejo.
Desde el Municipio remarcan que la propuesta no implica un aumento en las alturas permitidas, sino una optimización del uso del suelo dentro de los parámetros actuales. Esto busca evitar un impacto negativo en la fisonomía urbana y mantener la escala característica de los barrios, uno de los puntos sensibles para los vecinos.
“Queremos que Villa Adelina y Boulogne vuelvan a crecer, con reglas claras y pensadas para acompañar ese desarrollo. Es una deuda pendiente con los vecinos, en especial con los más jóvenes, a quienes queremos que puedan elegir quedarse a vivir acá”, había expresado Lanús al presentar la iniciativa.
El proyecto también incorpora una fuerte dimensión ambiental y patrimonial. En relación con la costa, se establece la protección de la barranca como un Área Intangible de Protección Ambiental, lo que implica mantener libre de construcciones el sector donde se ubica el desnivel natural del terreno. A su vez, se garantiza el acceso público al frente costero mediante la prohibición de construir viviendas en esa franja, una medida orientada a preservar su carácter abierto y comunitario.
En paralelo, la iniciativa reafirma la protección del patrimonio histórico en todo el distrito, contemplando la conservación de los inmuebles construidos antes de 1946. Este punto busca resguardar la identidad arquitectónica de San Isidro frente a los procesos de renovación urbana.
Otro aspecto destacado es que el proyecto recoge consensos previos alcanzados dentro del Concejo Deliberante, lo que podría allanar el camino para su tratamiento y eventual aprobación. Desde el oficialismo sostienen que esta base de acuerdos es clave para avanzar en una planificación urbana sostenida en el tiempo.
Con esta propuesta, el Municipio apunta a equilibrar dos objetivos que suelen entrar en tensión: promover el crecimiento y la inversión en zonas postergadas del distrito, como el oeste, y al mismo tiempo conservar los rasgos distintivos que caracterizan a San Isidro, especialmente en su frente costero.