El Gobierno porteño lanzó una licitación pública para avanzar con la construcción y explotación de una red de estacionamientos subterráneos en cinco plazas de barrios porteños, con el objetivo de reducir la circulación de autos en superficie y ordenar el tránsito en zonas de alta densidad.
El proyecto, que se desarrollará bajo el esquema de concesión de obra pública por un plazo de 20 años, prevé la intervención en espacios públicos estratégicos de barrios como Barracas, Parque Patricios, Palermo, Núñez y Belgrano. La iniciativa incluye tanto el diseño y la construcción de las playas subterráneas como su mantenimiento y explotación comercial posterior.
Uno de los puntos centrales del plan es su carácter “disuasorio”: la idea es desalentar el ingreso de vehículos particulares hacia las áreas más congestionadas de la Ciudad, promoviendo un esquema de movilidad más ordenado. En paralelo, se busca liberar espacio en la vía pública, con impacto directo en la calidad urbana de los entornos intervenidos.
En el sur de la Ciudad, las obras alcanzarían al Parque España, en Barracas, y a un predio ubicado en Lavardén y Los Patos, en Parque Patricios. Se trata de dos zonas con fuerte circulación diaria y donde el estacionamiento en superficie suele generar conflictos de tránsito.
También se prevén desarrollos en el norte porteño. En Palermo, la intervención se proyecta bajo la Plaza Inmigrantes de Armenia, un punto neurálgico por su cercanía a polos gastronómicos y comerciales. En Núñez, el estacionamiento se ubicaría en el Parque de la Innovación, mientras que en Belgrano el proyecto impactará en Plaza Noruega, otro sector con alta demanda de espacios para estacionar.
El canon base fijado para la licitación asciende a $95.596.312 mensuales, un monto que funcionará como piso para las ofertas que presenten las empresas interesadas en hacerse cargo de la concesión. El esquema contempla que los adjudicatarios asuman la totalidad de la inversión y los costos operativos, a cambio de la explotación comercial de los espacios.
Además del estacionamiento en sí, el pliego habilita la incorporación de servicios complementarios que permitan sostener el modelo económico del proyecto, siempre que no alteren su finalidad principal. Estos usos deberán ajustarse a la normativa urbanística vigente y contar con las autorizaciones correspondientes.
En términos de plazos, las obras deberán ejecutarse en un máximo de dos años desde su inicio. Una vez finalizadas, los concesionarios podrán comenzar la operación, siempre con la aprobación previa de los organismos de control de la Ciudad.
Desde el Ejecutivo porteño destacan que la iniciativa se inscribe en una estrategia más amplia orientada a la movilidad sustentable y la recuperación del espacio público. En esa línea, el desarrollo de infraestructura subterránea aparece como una alternativa para reorganizar el uso del suelo sin resignar áreas verdes ni espacios de uso comunitario.
El avance del proceso licitatorio abrirá ahora una etapa clave para definir qué empresas competirán por un proyecto que combina inversión privada, gestión urbana y una apuesta a modificar hábitos de circulación en la Ciudad.