A través de redes sociales, vecinos del barrio Naón denunciaron la llegada de materiales de construcción a la obra de Encilla 7653, la cual fue frenada por orden de la justicia porteña.
“Da bronca y tristeza ver cómo se ignora un amparo judicial y se sigue construyendo”, lamentaron desde el colectivo vecinal. Ellos fueron a la justicia el año pasado para impedir el proyecto de una torre de 48 metros.
En un recurso que tuvo un fallo favorable, los vecinos solicitaron “la nulidad absoluta e insanable de los actos administrativos que autorizan la construcción de una torre de 48 metros de altura en el predio ubicado en la calle Ercilla 7653 por la omisión flagrante y sustancial del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental y la Audiencia Pública obligatoria”, tal como establece la Ley 123.
El juez a cargo de la causa falló a favor de los vecinos, al considerar que existían razones suficientes para frenar la obra hasta tanto se resolviera la cuestión de fondo.
En su resolución, Natalia Tanno, magistrada subrogante en el juzgado en lo contencioso, administrativo y tributario 19, ordenó al Gobierno de la Ciudad que “que, hasta tanto el tribunal cuente con los elementos necesarios para examinar en forma acabada la petición cautelar efectuada, y considerando los derechos en juego, suspenda de manera inmediata cualquier obra o trámite administrativo relacionado con el proyecto de la calle Ercilla 7653”.
Entendió que, dadas “las particularidades del caso sub exámine”, era necesario actuar con precaución ante la posibilidad de un daño ambiental irreversible y garantizar el derecho de los vecinos a participar en las decisiones que afectan su entorno. Así, ordenó la paralización inmediata de toda actividad vinculada a la torre.
Sin embargo, esta semana, los vecinos registraron imágenes del ingreso de material de construcción con grúas, lo que hace pensar en la reactivación de la obra.
En su planteo, los vecinos habían argumentado que la construcción debía considerarse de “relevante efecto ambiental”, una categoría que obliga a realizar un procedimiento especial de evaluación técnica y participación ciudadana.
“No se trata de agregar metros cuadrados en barrios con muchas construcciones en altura. Aquí se pretende modificar el perfil de un barrio, construir una torre de 48 metros en un entorno de casas bajas, y hacerlo sin siquiera escuchar a los vecinos”, indicaron.