El Municipio de San Isidro resolvió extender la suspensión del sistema de fotomultas por un plazo de hasta 180 días hábiles, mientras continúa el proceso de revisión integral de su funcionamiento, los convenios vigentes y la normativa que lo regula.
La medida había sido adoptada inicialmente en abril de 2025, cuando la gestión del intendente Ramón Lanús decidió frenar de manera temporal el sistema con el objetivo de analizar en profundidad su implementación. Según explicó el jefe comunal, la decisión respondió a la necesidad de garantizar que las herramientas de control vial estén orientadas a la seguridad de las personas y al ordenamiento del tránsito, y no a fines recaudatorios ni al beneficio de terceros.
Desde el Municipio indicaron que el análisis aún se encuentra en curso, por lo que se resolvió prorrogar la suspensión hasta que finalice el proceso de evaluación o hasta cumplirse el plazo establecido. En esta etapa se revisa la tecnología utilizada, la ubicación de las cámaras, los circuitos administrativos de gestión y cobro de infracciones, así como el marco normativo que respalda el sistema.
Además, el Ejecutivo local informó que se están analizando experiencias de otras ciudades con el objetivo de incorporar buenas prácticas y adaptarlas a la realidad de San Isidro. El propósito, señalaron, es avanzar hacia un sistema de fotomultas claro, transparente y eficaz, que contribuya de manera concreta a la prevención de accidentes y a la mejora de la seguridad vial.
En ese sentido, desde la comuna remarcaron que las fotomultas pueden ser una herramienta válida cuando se aplican correctamente y en zonas donde efectivamente ayudan a reducir siniestros. No obstante, advirtieron que en muchos casos medidas complementarias —como una mejor señalización o la instalación de reductores de velocidad— pueden resultar igual o incluso más efectivas.
Mientras se mantiene la suspensión, el Municipio continúa reforzando las políticas de seguridad vial en todo el distrito a través de operativos de tránsito, la incorporación de nueva señalización, la instalación de reductores de velocidad, controles más estrictos para la obtención de licencias de conducir y acciones de educación vial en escuelas y capacitaciones para conductores.