El sacerdote José María Di Paola, conocido como el Padre
Pepe, participó junto a al rector de la Universidad Nacional de Lomas de
Zamora, Diego Molea, de una charla titulada “Los caminos de la inclusión”, que
se realizó en la institución académica. Durante el encuentro, Di Paola presentó
el libro “Mi Cristo roto en los brazos del Padre” y compartió sus experiencias
de trabajo en los barrios más postergados de la Ciudad y el Gran Buenos Aires.
Al realizar su exposición, el Padre Pepe aseguró que “en las villas todavía no superamos la crisis
del 2001, porque ese año empezó a introducirse el paco y fue un factor muy
destructivo para los chicos y sus familias, que generó un enorme daño en el
tejido social”. Luego, sostuvo que “la droga en el bolsillo de los pobres se
transforma rápidamente en consumo problemático”.
Ante un auditorio colmado que contó con la presencia de la
decana anfitriona, María Fernanda Vázquez, docentes, alumnos y público en general,
el sacerdote recordó que “desde 1968 la Iglesia está en las villas de la Ciudad
de Buenos Aires, mientras el Estado está ausente”, y añadió que la marginalidad
y la exclusión “no sólo la resuelve el Estado, sino que se necesita un trabajo
coordinado con la sociedad civil y todas las instituciones”.
Por su parte, en la apertura de la actividad, Molea expresó:
“Para nosotros es muy importante que el Padre Pepe nos visite y comparta sus
experiencias porque admiramos su tarea. Somos una Universidad del Conurbano que
trabaja mucho por la inclusión y que tiene presencia en los barrios”, y agregó:
“Conocemos la realidad social por la que atraviesan muchos jóvenes y estamos
comprometidos con esta temática. Estamos convencidos que el camino es la solidaridad
y la recuperación de los valores”.
Además, señaló: “No se debe culpar al pibe que está en una
esquina, tenemos que mostrarle que existe una posibilidad. Por eso estamos
yendo a buscarlos, queremos que vengan y sean parte de la comunidad académica”,
y destacó: “Nos involucramos cada vez más con proyectos que trascienden
nuestras fronteras, como las Escuelas de Oficios en los barrios y los programas
para incentivar a los estudiantes secundarios con el objetivo de que continúen
sus estudios en la Universidad”.
Uno de los momentos más emotivos de la tarde tuvo lugar
cuando Miriam y Juan, dos de los tres adictos en recuperación que dan
testimonio en el libro del Padre Pepe, contaron su historia. Tras relatar los
duros momentos que debieron atravesar durante años, ambos destacaron que “se
puede salir, aunque es difícil y requiere de la propia decisión y de dejarse
ayudar”. En el final, hubo tiempo para el ida y vuelta con los presentes. Una
de las preguntas hizo referencia al
debate público y actual sobre la despenalización del consumo de drogas.
“Creo que no es momento para despenalizar el consumo de
drogas. No están dadas las circunstancias sociales para este camino que muchos
proponen", contestó el sacerdote, y concluyó: "Hablar de despenalizar
es el último capítulo del libro. Hoy en muchos hospitales no saben tratar a los
chicos adictos y no tenemos lugares de desintoxicación, así que primero hay que
hacer un trabajo serio y después evaluar si es conveniente o no".