La
División Canes de la Policía Metropolitana cuenta con tres animales destinados
a tareas de seguridad: rastrean narcóticos, explosivos y ayudan a localizar
personas vivas en caso de derrumbes o accidentes. No obstante, la Metropolitana
los entrenó para la vigilancia en el subterráneo.
Según
contaron desde la fuerza de seguridad, Ares es un pastor alemán especialista en
búsqueda de explosivos, llegó desde Rusia y solo obedece órdenes en ese idioma,
Flanders es un pastor belga y aprendió a rastrear drogas en Bolivia y Rafa, un
labrador negro, apareció en la puerta del Instituto Superior de Seguridad
Pública (ISSP) de la Ciudad una noche de tormenta.
“El objetivo es que recorran las estaciones
junto a los efectivos asignados a esa tarea; sabemos que con su presencia los
canes tienen un importante efecto disuasivo”, afirmó Patricio Gil,
subcomisionado a cargo de la Escuela de Especialización del instituto.
La
División Canes se formó en 2009 y en la actualidad tiene 21 perros de
diferentes razas. Quince están alojados en la Escuela de Canes del ISSP, el
resto presta servicio en la comisaría de la fuerza en la Comuna 12.
“Los
perros son entrenados a diario y de acuerdo con su raza decidimos la
especialidad en la que van a actuar. Primero se los adiestra en disciplina
básica y luego en seguridad preventiva, explosivos, drogas o búsqueda de
personas”, explica Jorge Raice, subinspector a cargo de la Escuela de Canes.
“Flanders, por ejemplo, pertenece a una raza creada para encontrar narcóticos.
La escuela de donde viene es la mejor en su tipo en la región”.