Mauricio Macri inauguró oficialmente el nuevo
edificio sede del Gobierno porteño en Parque Patricios y destacó que “esta
belleza arquitectónica es el emblema del
compromiso que tomamos desde el primer día: terminar con la división norte-sur que existía en la Ciudad
de Buenos Aires”.
Macri sostuvo que las acciones impulsadas por la
Ciudad para el desarrollo de la zona Sur son la expresión del “modelo a seguir
para que combatir la exclusión y la pobreza”.
“La idea es un Estado transformador que interactúa
con el sector privado y que genera miles de puestos de trabajo, como el
Distrito Tecnológico, donde ya hay más de 200 empresas, las más innovadoras de
la Ciudad, que están trabajando acá”, afirmó.
Macri habló ante los más de mil invitados que se
dieron cita esta mañana en el acto realizado en el hall central del moderno edificio, que cuenta con el mejor
estándar ambiental de Sudamérica y que está ubicado en la calle Uspallata 3160,
frente al Parque de los Patricios.
Estuvo
acompañado por el arquitecto Norman Foster, quien diseñó y llevó adelante el
proyecto de construcción y viajó especialmente a Buenos Aires con su familia
para asistir a la inauguración.
“Esta obra
refleja una idea, un concepto y una iniciativa política que se combinan con la decisión de un Jefe de
Gobierno visionario para transformar una ciudad y convertirla en más
equilibrada”, dijo Foster.
Con 38.000 metros cuadrados, la construcción fue
diseñada para reducir al máximo posible la utilización de energía artificial.
Tiene tres plantas de oficinas, más las de recepción, mantenimiento y garaje,
con una capacidad para 1200 empleados y dispone de 400 cocheras, comedor y
salón auditorio, entre otras comodidades.
En la tercera planta trabajan Macri y la vicejefa de
Gobierno, María Eugenia Vidal; el ministro de Gobierno, Emilio Monzó; el
secretario de Medios, Miguel De Godoy, y el secretario general, Marcos Peña, en
tanto que en la segunda, el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, entre
otras áreas.
Cuando el arquitecto Norman Foster diseñó el
proyecto junto a los estudios locales Berdichevsky-Cherry y Minond, se enfocó
en crear un edificio adecuado a su ubicación y microclima, abierto internamente,
que ofreciera un ambiente aireado y luminoso, con equilibrio entre la luz
natural y la exposición solar para optimizar los recursos.
Así se convirtió en el primera oficina pública de
Sudamérica con normas de calidad ambiental que lo ubicarán al menos en la
categoría Silver de acuerdo con el criterio internacional LEED (Leadership in
Energy and Enviroment Design), que toma en consideración 58 puntos
fundamentales.