Una sesión de la Legislatura terminó en medios de gritos e insultos
hacia los diputados del kirchnerismo por su apoyo a la ley que
contempla la disolución del Instituto Espacio para la Memoria (IEM),
en organismo creado por la gestión de Aníbal Ibarra, actual
legislador, que coordina los centros clandestino
de tortura y detención que funcionaron durante la última dictadura
militar y la ex ESMA.
En
rigor, los legisladores no tenían previsto tratar en la sesión de
los jueves la refrenda al convenio firmado en enero pasado por la
Nación y la Ciudad para que todos los sitios de la memoria que están
en el ámbito porteño pasen a la órbita nacional. Este expediente
está acompañado de un proyecto del jefe de Gobierno, Mauricio
Macri, para derogar la ley que dio origen al IEM, y ese fue el punto
que despertó el rechazo por parte de organismos de derechos humanos
encabezados por Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas.
“Esta
vez no pudieron pero les faltó solo un voto. Acá hay un nuevo pacto
del PRO y los K, que quieren convertir a la ex ESMA en su bunker. No
bajaremos los brazos. El IEM está integrado por Madres de Línea
Fundadora, el SERPAJ, la Liga, el MEDH, familiares e hijos, es un
instituto autárquico y autónomo para definir políticas más allá
de los gobiernos y los vaivenes partidarios”, manifestó el Premio
Nobel de la Paz argentino al finalizar la sesión.
Pérez
Esquivel siguió desde el recinto la sesión y fue convocado a
sentarse en un lugar especial para invitados
a pedido de la legisladora Virginia González Gass en medio de un
aplauso cerrado por parte de todos los presentes en el recinto del
Parlamento capitalino.
En
ese marco, los asesores parlamentarios del PRO y del Frente para la
Victoria ya sabían que no alcanzarían a juntar los 40 votos
necesarios para aprobar ambas iniciativas de refrenda del convenio
por el traspaso y la disolución del IEM, por lo que la jefe del
bloque del PRO, Carmen Polledo, pidió el levantamiento de la sesión.
Ello
fue celebrado por el personal del Instituto, que también estaba
dentro del recinto, en la zona de las gradas, lo que irritó a la
jefe del bloque del kirchnerismo, Gabriela Alegre, que eligió como
respuesta una chicana al invitarlos “la semana próxima, cuando se
apruebe el convenio, a comer un asadito a la ESMA”.
Para
Pérez Esquivel, fue “una falta
de respeto que les haya dicho a los trabajadores que cuando se
disolviese el IEM estamos invitados a comer un asadito en la ex ESMA.
No se puede banalizar la memoria histórica de nuestro pueblo.
Recordemos que los militares de la dictadura llamaban asaditos a la
quema de cuerpos allí”.