En la Ciudad ya es posible realizar 303 gestiones desde el celular o la computadora en horario extendido, sin esperas ni necesidad de trasladarse a las oficinas de atención.
“Para facilitar la gestión de trámites y servicios, pusimos a disposición de la ciudadanía la aplicación BA 147, a través de ella los vecinos pueden solicitar desde el cambio de una luminaria hasta la poda de un árbol para mejorar la Ciudad”, explicó Facundo Carrillo, secretario de Atención y Gestión Ciudadana.
Una gestión presencial puede requerir al menos medio día, sin contar el dinero que se gasta en transporte y las complicaciones que puedan ocasionar estar ausente de casa o del trabajo. Precisamente, para agilizar los tiempos de los trámites, la Ciudad incorporó a sus canales nuevas aplicaciones móviles y funcionalidades que permiten la autogestión y mejoran sensiblemente la experiencia de los vecinos en Buenos Aires.
La aplicación BA 147 es un enlace directo a 303 gestiones, los vecinos pueden acceder las 24 horas y solicitar servicios, iniciar reclamos, denuncias o realizar todo tipo de solicitudes para mejorar la Ciudad. La app, que puede descargarse desde Google Play o Apple Store en forma fácil y gratuita, permite solicitar la reposición de una luminaria, el retiro de escombros resultantes de obras menores domiciliarias, reportar cuando un auto mal estacionado obstruye una rampa y hasta solicitar la inspección de Defensa al Consumidor a un comercio que no respeta los derechos de sus clientes.
La aplicación permite también participar de la fiscalización de las obras que realizan las empresas de servicios públicos en las veredas: en Buenos Aires hay unas 17 mil al mes.
Cada frentista recibe a través de BA 147 una invitación para colaborar en el control de las obras, subiendo fotos e información del estado de la vereda antes y después de la intervención.
Otra funcionalidad es la solicitud de inspecciones a locales bailables y de espectáculos en vivo por falta de habilitación y permisos; controles a comercios que manipulan productos químicos o con impacto ambiental, y fiscalizaciones a establecimientos que no respetan las condiciones de seguridad, higiene y seguridad alimentaria.
Estas acciones que antes se realizaban de oficio, eran engorrosas y frecuentemente no llegaban a una solución. Ahora mejoraron sensiblemente con la colaboración de los vecinos y le dieron mayor transparencia a la acción del Estado.