La Fiscalía de la Ciudad allanó y clausuró un comercio del barrio porteño de Abasto en el que se encontraron más de siete toneladas de carne de dudosa procedencia, no aptas para el consumo.
Como parte de este operativo, coordinado por el titular de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental de la Fiscalía de la Ciudad, Blas Matías Michienzi, se decomisaron más de 200 kilos de carnes exóticas.
Las mismas correspondían a especies como yacaré, ciervo, jabalí, conejo y ternera de Kobe, que son buscadas por especialistas en gastronomía y cotizan a precios elevados. “La importancia fundamental de estos operativos es que se ataca la caza furtiva ilegal de gran parte de los animales silvestres o autóctonos de distintas regiones del país.
“De esta manera no sólo se protege a la Salud Pública, sino que también a grupos de fauna que corren peligro de extinción por este tipo de prácticas ilegales”, destaca Michienzi. “Si bien no está prohibida la comercialización de estas carnes exóticas, se necesita documentación que avale que provienen de animales especialmente criados con ese destino”, señala el Fiscal.
El caso fue enmarcado como violación del artículo 79 del Código Contravencional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Ejercer ilegítimamente una actividad), el cual contempla penas de hasta diez días de prisión en la Cárcel de Contraventores del barrio de Pompeya.
Participaron del procedimiento la Subsecretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Presidencia de la Nación, Dirección General de Higiene y Seguridad Alimentaria de la Ciudad y la División Delitos Contra La Salud de la Policía de La Ciudad y el Senasa.
Por último, el Fiscal destacó que “los procedimientos donde confluyen los distintos organismos oficiales resultan determinantes para sacar de circulación la mercadería que claramente pone en riesgo a los vecinos de la Ciudad, y que enmascarados en una actividad lícita llevan a la mesa de nuestras familias distintos productos que ser consumidos claramente afectan a la salud”.