La Ciudad cambió el procedimiento mediante el cual se verifica el estado del tanque y la calidad del agua fijando un control obligatorio anual a través de un examen físico - químico y otro bacteriológico que, en caso de dar bien, evitará un desperdicio de agua equivalente al contenido de 677 piscinas
“Analizamos todas las normativas que rigen para los consorcios y nos encontramos con disposiciones que son obsoletas y contrarias al cuidado de recursos de los vecinos y el medioambiente”, afirmó Facundo Carrillo, secretario de Atención y Gestión Ciudadana.
“Lanzamos un plan de 14 medidas con el objetivo de mejorar los controles y cuidar un recurso imprescindible como lo es el agua potable contenida en todos los tanques de los edificios de la Ciudad”, agregó Carrillo.
La nueva ley, además, establece para el consorcio de propietarios y/o administrador de Propiedad Horizontal, la obligación de controlar y revisar en forma periódica las instalaciones, a fin de conservar, mantener y asegurar la hermeticidad del agua, garantizando las condiciones necesarias para consumo humano.
En el supuesto que del resultado de los análisis surja que la calidad del agua potable para consumo humano no se ajusta a los estándares establecidos por el Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS), dentro de los quince (15) días corridos, el consorcio de propietarios y/o su administrador, debe proceder a limpiar y desinfectar los tanques conforme la normativa vigente y aplicable a la materia.
“Aprobamos la modificación que refiere a la desinfección de tanques de agua, que podrá realizarse como mínimo una vez al año, con la salvedad que cada consorcio determinará un plan de limpieza, mantenimiento y desinfección del tanque, constatado en el Libro de Actas correspondiente. Es decir, los vecinos decidirán, según los análisis que realicen, si necesitan mejorar la calidad del agua", explicó Daniel Del Sol, presidente de la Comisión de Legislación General.