El legislador y ex jefe de Gobierno
porteño Aníbal Ibarra está a punto de quedarse solo en un
monobloque del Parlamento de la Ciudad tras la renuncia presentada
por su compañera de bancada, Susana Rinaldi, quien viajará a París
a ocupar el cargo de Agregada Cultural en la Embajada argentina en
Francia.
En rigor, el lugar que deja vacante la
reconocida cantante debe ser ocupado por el candidato que figuró en
tercer lugar en la lista con que el ibarrismo compitió en las
elecciones del 2011. El problema es que en ese puesto estuvo Eduardo
Epszteyn, quien desde hace un tiempo saltó del Frente Progresista y
Popular de Ibarra a ser un referente del kirchnerismo porteño.
Este nuevo perfil del ex ibarrista, que
estuvo con el ex jefe de Gobierno cuando ocurrió la tragedia de
Cromañón y compartió las instancias del juicio político que
terminó con la destitución, se fue consolidando desde que accedió,
hace tres años, a un lugar dentro del directorio de la Auditoría de
la Ciudad.
Ese espacio le permitió a Epszteyn
salir a criticar infinidades de veces a la gestión de Mauricio Macri
al punto de ser bien visto por la militancia del Frente para la
Victoria que, según informaron fuentes de la Legislatura, fue quien
le pidió que reemplazara a Rinaldi, pero no con un desembarco en el
bloque ibarrista por el cual fue elegido en las elecciones, sino que
su ingreso al recinto sea directamente en la bancada K, la cual
atraviesa una crisis interna debido a los roces con quienes deben
conducirlo.
Así, de concretarse la llegada del
auditor, Ibarra quedará en un monobloque, similar a los que integran
Marcelo Ramal, del FIT; o Alejandro Bodart, del MST.