La Legislatura porteña aprobó en la
sesión ordinaria una ley impulsada por el Jefe de Gobierno, Mauricio
Macri, que crea una Unidad de Evaluación de Calidad y Equidad
Educativa como ente descentralizado del Ministerio de Educación.
La norma apoyada por el PRO, Confianza
Pública y la mayoría de UNEN establece que la Unidad realice la
evaluación sistemática y periódica del impacto de las políticas
educativas del Ministerio de Educación, del funcionamiento
institucional del sistema educativo, de las instituciones superiores
de formación docente, de la práctica docente y los aprendizajes
alcanzados por los alumnos.
El organismo estará a cargo de un
Director Ejecutivo designado por el Poder Ejecutivo a través de un
concurso público. Además contará con un Directorio integrado por
11 miembros: el Director Ejecutivo; 2 representantes del Ministerio
de Educación, uno por la Dirección General de Planeamiento
Educativo, otro por la Dirección General de Carrera Docente o la
dependencia que en el futuro la reemplace y 3 miembros a designar por
las primeras fuerzas o bloques de la Legislatura.
La presidenta de la Comisión de
Educación, Ciencia y Tecnología, Victoria Morales Gorleri (PRO)
sostuvo: “La Unidad que proponemos será la clave para sincerar el
sistema; está muy lejos de ser un dispositivo de vigilancia o de
rankear docentes, como mezquinamente intentan hacer creer algunos
sectores”.
Los argumentos contrarios del Frente
para la Victoria fueron presentados por el diputado Jorge Taiana:
“Esta ley recuerda a los viejos lineamientos del Banco Mundial como
estrategia de debilitamiento del rol del Estado en materia de
Educación y la estimulación de organismos autárquicos técnicos al
margen de la política de educación" y agregó que la posición
de esa bancada es que la evaluación educativa debe ser
"contextualizada en el centro de las políticas públicas del
Ministerio de Educación, integrada y participativa y en este caso no
lo fue".
La diputada Virginia González Gass
(PSA-UNEN) sostuvo: “Esta ley lo único que garantiza es consolidar
la brecha en el acceso al conocimiento. Está en línea directa con
los postulados de Milton Friedman en educación, por los cuales se
abandona nuestra tradicional concepción de igualdad en el acceso a
los derechos sociales básicos en forma universal. La experiencia
chilena es un ejemplo claro de ello, un camino privatizador
encubierto. Todo esto además de solapar negocios privados y negocios
poco claros”, agregó.