Los 81 vecinos
seleccionados para escalar hasta la punta del Obelisco subieron una escalera
con 8 descansos, uno cada 8 metros. En lo más alto conocieron el mirador con
cuatro ventanas y otras tantas vistas espectaculares de la Ciudad.
Los 81 vecinos
seleccionados para subir hasta lo más alto del Obelisco fueron elegidos entre
21.143 inscriptos.
Los ganadores llegaron
a 9 de Julio y Corrientes y se encontraron al emblemático monumento engalanado
con cintas de colores patrios y globos en la punta, antes de emprender el viaje
de 67,5 metros y 206 peldaños.
Ingresaron al Obelisco
por la única puerta de entrada ubicada en el lado oeste, mirando hacia avenida
Corrientes. La base tiene una sección cuadrada de 6,8 metros por lado y pesa
170 toneladas.
Una vez adentro se
encontraron con la escalera marinera que les permitiría realizar su viaje hacia
lo más alto del monumento. Organizados en grupos, fueron subiendo.
Cada 8 metros de
trepada hay un descanso que permite a los que ascienden parar para reponer
energías y recuperar la respiración. En total son 8 descansos.
En la cúspide hay un
mirador con cuatro ventanas que pueden verse desde la calle: una ventana apunta
hacia avenida 9 de Julio hacia el Norte; otra, deja ver las avenidas Corrientes
y Roque Sáenz Peña (Diagonal Norte) hacia el bajo; la tercera, avenida 9 de Julio
hacia el Sur y, por último, la que permite observar las avenidas Corrientes y
Roque Sáenz Peña hacia el Oeste.
Cumplida la meta y
luego de disfrutar las vistas de la Ciudad, emprendieron el descenso para
permitir que otros vecinos pudieran disfrutar la misma experiencia.
Los elegidos subieron
en turnos entre las 7 y las 20.
El año pasado se
inscribieron más de 12 mil interesados, con motivo de los primeros 80 años del
monumento emblemático de Buenos Aires. Entre ellos, se seleccionaron los 80
elegidos, coincidiendo en el número del aniversario.
La exitosa experiencia
se repitió este año y el número de inscriptos llegó a 21.143, casi el doble.
Entre ellos se seleccionaron los 81 ganadorres y sus suplentes, que tuvieron
que subir los 206 peldaños.
La selección se realizó
a través de Participación Ciudadana Los interesados se inscribieron a través de
las redes sociales, web y mail, desde el 11 hasta el 17 de mayo.
Como la Torre Eiffel en
Paris, o la Estatua de la Libertad en Nueva York, el Obelisco es el monumento
que identifica a Buenos Aires.
Inaugurado en 1936 para
recordar el cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires, es obra
del arquitecto Alberto Prebisch, uno de los principales exponentes del
modernismo argentino y autor también del vecino Teatro Gran Rex.
En el solar donde hoy
se encuentra el Obelisco estaba emplazada la iglesia dedicada a San Nicolás de
Bari, que se decidió demoler para la construcción de la Avenida 9 de Julio. En
la torre de esa iglesia fue izada oficialmente por primera vez en Buenos Aires
la bandera Argentina, el 23 de agosto de 1812.
Alberto Presbich, que
acababa de regresar de Estados Unidos,
estaba muy influido por las corrientes modernistas de la época. El
resultado fue el Obelisco, con definidos rasgos de atemporalidad y retorno a
las fuentes del clasicismo en la geometría. El arquitecto Presbich que estuvo
encargado del diseño, puesta en marcha y ejecución, se inspiró en los obeliscos
que había conocido en París.