El rector de la Universidad Nacional de
Lomas de Zamora (UNLZ), Diego Molea, se mostró a favor de la
creación de la fuerza de seguridad comunal, pero puso en duda la
capacidad de la conducción del distrito para comandar la tarea.
En esta entrevista con Región
Metro, Molea, aborda la política del distrito, donde se
transformó en uno de los referentes más importantes del massismo.
Además, como presidente del Colegio de Abogados de Lomas de Zamora,
opinó sobre la Justicia argentina.
También, Molea analizó las
problemáticas del sistema educativo y aseguró que a través del
Programa Escuelas de oficios, que depende de la UNLZ, se va a
"contribuir a recuperar la dignidad a través del trabajo".
LOMAS DE ZAMORA
¿Cuáles son sus planes sacar a los
chicos de la calle y combatir la inseguridad?
Creo que nuestro pueblo tiene esperanza
y futuro. El trabajo, la educación y la familia son valores que
debemos recuperar porque son los que forjaron a la patria.
Seguramente que la escuela y la fábrica son instituciones que
contribuyen a combatir la inseguridad, pero también necesitamos
políticas de prevención eficaces.
¿En Lomas no las hay actualmente?
Hay políticas que se han impulsado
desde el municipio de Lomas de Zamora que no han sido efectivas para
bajar los índices de inseguridad. Cada día que pasa, el vecino de
Lomas se siente más inseguro porque está más inseguro.
¿Considera adecuadas las políticas
llevadas adelante por el municipio?
En Lomas conocemos la problemática y
hablamos permanentemente con los vecinos y las organizaciones
intermedias del distrito. Y entiendo que la seguridad es un problema
provincial y que la Policía responde y depende de la provincia de
Buenos Aires. Pero en el distrito se ha creado la Secretaría de
Seguridad, se han destinado 80 millones de pesos anuales y sin
embargo no se obtuvo ningún resultado. Se mal gastó ese dinero.
¿La Policía comunal puede ser una
solución?
Yo estoy a favor de la creación de la
policía comunal, pero la experiencia en Lomas de Zamora indica que
la actual conducción no está capacitada para hacerse cargo de esta
nueva fuerza.
JUSTICIA
Usted es presidente del Colegio de
Abogados del Departamento Judicial de Lomas de Zamora y Consejero de
la Magistratura de la Provincia ¿Cómo ve el servicio de
administración de justicia en la actualidad?
En la Provincia contamos con jueces
probos que reúnen los conocimientos, pero está claro que en la
actualidad que nos toca vivir eso no alcanza. En muchas ocasiones
observamos que falta compromiso con la gente, debemos tener
magistrados con una mirada hacia la comunidad y los problemas de la
sociedad.
En más de una oportunidad usted se
mostró a favor de la capacitación permanente de los jueces.
Sé de la enorme responsabilidad con
que muchos magistrados se desempeñan, pero es importante la
formación constante para garantizar la correcta administración de
justicia. La realidad es muy dinámica y los jueces no pueden
permanecer ajenos a ello. Por eso es fundamental la permanente
actualización de conocimientos.
¿Cree que hay diferentes niveles de
acceso a la justicia?
Tenemos el desafío de mejorar el
acceso a la justicia. Debemos garantizar el derecho constitucional de
igualdad ante la ley. En muchos barrios está muy enraizada una
concepción de la Justicia como algo ajeno. Debemos romper con ese
paradigma y desarrollar un modelo de cercanía con dependencias
descentralizadas y funcionarios judiciales más involucrados con las
problemáticas de la zona.
UNIVERSIDAD
¿Por qué la Universidad de Lomas
está sumando actividad territorial a la oferta académica
tradicional?
Somos una universidad que nació hace
42 años, la primera en el Conurbano bonaerense. Fuimos creados para
darle la posibilidad a los vecinos de esta región que no podía ir a
La Plata o a la UBA. Desde nuestros inicios entendimos que nuestra
misión principal fue la de darle la oportunidad a los habitantes de
la zona de acceder a los estudios superiores. Hoy somos una
universidad con 45 mil alumnos, 50 mil graduados y con una buena
historia escrita. Nuestros profesionales, vinculados con la
comunidad, dan muestra de lo que fue su formación académica, donde
no sólo fomentamos el saber, sino también la sensibilidad social.
Formamos profesionales comprometidos con el desarrollo de su
comunidad.
¿Qué acciones concretas
desarrollan en ese sentido?
Lo que notamos desde que me tocó
asumir la gestión es que, así y todo, nos faltaba un mayor vínculo
con la comunidad. Que era necesario derrumbar las barreras simbólicas
que impiden que mucha gente sienta a la universidad como algo
posible, como algo propio. Fue ahí que creamos e impulsamos dos
programas desde la Secretaría de Extensión Universitaria. Uno es el
de las escuelas de oficios, a través del cual docentes de la
Universidad, sobre todo de las facultades de Ingeniería y Ciencias
Agrarias, están dictando cursos con salida laboral en barrios de las
zonas periféricas. Ofrecemos cursos de electricidad básica,
reparación de PC y de aire acondicionado, de panificación y de
elaboración de dulces, entre otros. El objetivo es ofrecer la
oportunidad de tener un oficio porque eso contribuye a recuperar la
cultura del trabajo, algo que es clave.
¿A qué población atienden a
través de estas escuelas de oficios?
Lomas de Zamora tiene una población
cercana al millón de habitantes, según el último censo. No
obstante, los programas de extensión están dirigidos a los vecinos
de todos los distritos de nuestra área de influencia que suman una
población de 2.5 millones de habitantes. Las escuelas de oficios no
funcionan en la Universidad, están descentralizadas. Lo que hacemos,
a través de convenios con clubes y sociedades de fomento, es llevar
la oferta de cursos a los barrios más vulnerables del conurbano.
¿Llevan la oferta porque los
vecinos de esas zonas no se acercan a la Universidad?
La verdad es que no concurren por eso
queremos incrementar la presencia en el barrio. Porque lo que notamos
es que si se les ofrece un curso, capacitación laboral, la gente
responde. Los cupos se completan de inmediato, tenemos una demanda
altísima. En Lomas de Zamora ya tenemos seis escuelas de oficio
funcionando con matrícula plena. Queremos contribuir a recuperar la
dignidad a través del trabajo. Pero no nos conformamos con eso,
queremos que los chicos de las zonas más postergadas vengan a
estudiar a nuestra institución y por eso lanzamos el programa La
Universidad es posible.
¿De qué se trata?
Somos conscientes de la realidad actual
del conurbano donde muchos chicos, luego del secundario, sienten que
no tienen posibilidades de nada, no tienen trabajo ni continúan con
sus estudios y tampoco tienen ganas de hacerlo. Por ese motivo
estamos visitando, con este programa, distintas escuelas de la zona,
sobre todo de la periferia. Vamos, autoridades, docentes y alumnos de
diferentes carreras con el objetivo acercar nuestra oferta académica,
pero también de demostrar que seguir una carrera universitaria es
posible, que hay muchos estudiantes de ése y de otros barrios como
ellos que hacen el esfuerzo. Trabajamos para que todos tengan las
mismas posibilidades de acceso. Gracias a este programa logramos un
20 por ciento de incremento en la matrícula.
¿Hay una brecha educativa que se
establece en los niveles primario y secundario, pero que se hace
notoria en la universidad?
La realidad es que vemos una gran
brecha entre los egresados de la escuela pública y los de la
privada. También sabemos que cualquier trabajador, cuando se lo
permiten sus ingresos, lo primero que hace es pagarle la educación
privada a sus chicos. Y, como un graduado y también un defensor de
la educación pública, creo que esto es muy malo. Debemos hacer una
revolución en términos educativos para recuperar la educación
pública y debemos comenzar en las zonas más vulnerables, los del
conurbano profundo. Necesitamos que la calidad de la enseñanza en
esas zonas sea mejor.
¿Cuál es la estrategia?
Primero necesitamos mejorar la
formación docente, el techo de nuestra calidad educativa lo pone el
nivel de nuestros docentes. Esto no significa que del déficit
educativo sean responsables los docentes, sino por el contrario,
ellos son consecuencia de políticas educativas equivocadas que no
tuvieron como eje central lo que todos los sistemas exitosos
consideran esencial: la calidad en la formación docente. Necesitamos
que nuestros docentes estén bien capacitados, que actualicen
conocimientos, que estén bien remunerados y debemos terminar con eso
de los docentes nómades, deben educar en un mismo colegio. También
tenemos que recuperar la autoridad del docente y del directivo como
un aliado de los padres. También, en las zonas con más desventajas
necesitamos una jornada educativa extendida.
La ley establece que el 30 por
ciento de las escuelas deben tener jornada extendida...
Pero eso no se cumple. Hoy sólo el 8
por ciento de los establecimientos educativos tienen jornada
extendida. La ley de Educación Nacional establece un piso del 30 por
ciento y hay que cumplirlo. El camino se inicia en los sectores más
pobres necesitamos doble escolaridad con deportes, con idiomas y con
los mejores docentes bien pagos. Necesitamos mejorar la educación
básica porque es muy duro ver que, cuando llegan a la Universidad,
los chicos se frustran.
¿Para incentivar a este tipo de
estudiantes habría que hacer carreras más cortas o titulaciones
intermedias?
Lo primero que hay que marcar, y para
eso me remito al ejemplo de Lomas, es que hoy el 80 por ciento de los
egresados son primera generación de profesionales en sus familias,
eso marca lo que representa la universidad en el conurbano. Lo
segundo es que, más allá de la autonomía de las instituciones
universitarias, hay que apelar a su responsabilidad. La oferta
académica debe estar relacionada a las necesidades de la región en
la que están afectadas. En Lomas vamos a lanzar el año próximo el
consejo social que integra a las fuerzas vivas como cámaras de
comercio, cámaras industriales, la iglesia. La idea es que de ahí
surjan las necesidades y posibilidades para la región.