El
rector de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Diego Molea,
aseguró que a través del Programa Escuelas de oficios que depende
esa institución académica, se va a "contribuir a recuperar la
dignidad a través del trabajo".
La
casa de estudios que conduce este joven abogado dicta cursos de
rápida salida laboral en los barrios periféricos de uno de los
distritos más poblados del Conurbano, donde también, a través del
programa “La Universidad es Posible” realiza charlas para
difundir la oferta educativa de las cinco casas de estudio que
integran la Universidad.
En
esta entrevista con Región Metro, Molea analizó las problemáticas del sistema educativo,
pero también, como presidente del Colegio de Abogados local, opinó
sobre la Justicia argentina. Además, este dirigente político
alineado al Frente Renovador aborda la política lomense, donde se
transformó en uno de los referentes más importantes del massismo.
¿Por qué la Universidad de
Lomas está sumando actividad territorial a la oferta académica
tradicional?
Somos una
universidad que nació hace 42 años, la primera en el Conurbano
bonaerense. Fuimos creados para darle la posibilidad a los vecinos
de esta región que no podía ir a La Plata o a la UBA. Desde
nuestros inicios entendimos que nuestra misión principal fue la de
darle la oportunidad a los habitantes de la zona de acceder a los
estudios superiores. Hoy somos una universidad con 45 mil alumnos,
50 mil graduados y con una buena historia escrita. Nuestros
profesionales, vinculados con la comunidad, dan muestra de lo que
fue su formación académica, donde no sólo fomentamos el saber,
sino también la sensibilidad social. Formamos profesionales
comprometidos con el desarrollo de su comunidad.
¿Qué acciones
concretas desarrollan en ese sentido?
Lo que notamos desde
que me tocó asumir la gestión es que, así y todo, nos faltaba un
mayor vínculo con la comunidad. Que era necesario derrumbar las
barreras simbólicas que impiden que mucha gente sienta a la
universidad como algo posible, como algo propio. Fue ahí que
creamos e impulsamos dos programas desde la Secretaría de Extensión
Universitaria. Uno es el de las escuelas de oficios, a través del
cual docentes de la Universidad, sobre todo de las facultades de
Ingeniería y Ciencias Agrarias, están dictando cursos con salida
laboral en barrios de las zonas periféricas. Ofrecemos cursos de
electricidad básica, reparación de PC y de aire acondicionado, de
panificación y de elaboración de dulces, entre otros. El objetivo
es ofrecer la oportunidad de tener un oficio porque eso contribuye a
recuperar la cultura del trabajo, algo que es clave.
¿A qué
población atienden a través de estas escuelas de oficios?
Lomas de Zamora
tiene una población cercana al millón de habitantes, según el
último censo. No obstante, los programas de extensión están
dirigidos a los vecinos de todos los distritos de nuestra área de
influencia que suman una población de 2.5 millones de habitantes.
Las escuelas de oficios no funcionan en la Universidad, están
descentralizadas. Lo que hacemos, a través de convenios con clubes
y sociedades de fomento, es llevar la oferta de cursos a los barrios
más vulnerables del conurbano.
¿Llevan la
oferta porque los vecinos de esas zonas no se acercan a la
Universidad?
La verdad es que no
concurren por eso queremos incrementar la presencia en el barrio.
Porque lo que notamos es que si se les ofrece un curso, capacitación
laboral, la gente responde. Los cupos se completan de inmediato,
tenemos una demanda altísima. En Lomas de Zamora ya tenemos seis
escuelas de oficio funcionando con matrícula plena. Queremos
contribuir a recuperar la dignidad a través del trabajo. Pero no
nos conformamos con eso, queremos que los chicos de las zonas más
postergadas vengan a estudiar a nuestra institución y por eso
lanzamos el programa La Universidad es posible.
¿De qué se
trata?
Somos conscientes de
la realidad actual del conurbano donde muchos chicos, luego del
secundario, sienten que no tienen posibilidades de nada, no tienen
trabajo ni continúan con sus estudios y tampoco tienen ganas de
hacerlo. Por ese motivo estamos visitando, con este programa,
distintas escuelas de la zona, sobre todo de la periferia. Vamos,
autoridades, docentes y alumnos de diferentes carreras con el
objetivo acercar nuestra oferta académica, pero también de
demostrar que seguir una carrera universitaria es posible, que hay
muchos estudiantes de ése y de otros barrios como ellos que hacen
el esfuerzo. Trabajamos para que todos tengan las mismas
posibilidades de acceso. Gracias a este programa logramos un 20 por
ciento de incremento en la matrícula.
¿Hay una brecha
educativa que se establece en los niveles primario y secundario,
pero que se hace notoria en la universidad?
La realidad es que
vemos una gran brecha entre los egresados de la escuela pública y
los de la privada. También sabemos que cualquier trabajador, cuando
se lo permiten sus ingresos, lo primero que hace es pagarle la
educación privada a sus chicos. Y, como un graduado y también un
defensor de la educación pública, creo que esto es muy malo.
Debemos hacer una revolución en términos educativos para recuperar
la educación pública y debemos comenzar en las zonas más
vulnerables, los del conurbano profundo. Necesitamos que la calidad
de la enseñanza en esas zonas sea mejor.
¿Cuál es la
estrategia?
Primero necesitamos
mejorar la formación docente, el techo de nuestra calidad educativa
lo pone el nivel de nuestros docentes. Esto no significa que del
déficit educativo sean responsables los docentes, sino por el
contrario, ellos son consecuencia de políticas educativas
equivocadas que no tuvieron como eje central lo que todos los
sistemas exitosos consideran esencial: la calidad en la formación
docente. Necesitamos que nuestros docentes estén bien capacitados,
que actualicen conocimientos, que estén bien remunerados y debemos
terminar con eso de los docentes nómades, deben educar en un mismo
colegio. También tenemos que recuperar la autoridad del docente y
del directivo como un aliado de los padres. También, en las zonas
con más desventajas necesitamos una jornada educativa extendida.
La ley establece
que el 30 por ciento de las escuelas deben tener jornada
extendida...
Pero eso no se
cumple. Hoy sólo el 8 por ciento de los establecimientos educativos
tienen jornada extendida. La ley de Educación Nacional establece un
piso del 30 por ciento y hay que cumplirlo. El camino se inicia en
los sectores más pobres necesitamos doble escolaridad con deportes,
con idiomas y con los mejores docentes bien pagos. Necesitamos
mejorar la educación básica porque es muy duro ver que, cuando
llegan a la Universidad, los chicos se frustran.
¿Para incentivar
a este tipo de estudiantes habría que hacer carreras más cortas o
titulaciones intermedias?
Lo primero que hay
que marcar, y para eso me remito al ejemplo de Lomas, es que hoy el
80 por ciento de los egresados son primera generación de
profesionales en sus familias, eso marca lo que representa la
universidad en el conurbano. Lo segundo es que, más allá de la
autonomía de las instituciones universitarias, hay que apelar a su
responsabilidad. La oferta académica debe estar relacionada a las
necesidades de la región en la que están afectadas. En Lomas vamos
a lanzar el año próximo el consejo social que integra a las
fuerzas vivas como cámaras de comercio, cámaras industriales, la
iglesia. La idea es que de ahí surjan las necesidades y
posibilidades para la región.
LOMAS
DE ZAMORA
¿Cuáles son sus
planes sacar a los chicos de la calle y combatir la inseguridad?
Creo que nuestro
pueblo tiene esperanza y futuro. El trabajo, la educación y la
familia son valores que debemos recuperar porque son los que
forjaron a la patria. Seguramente que la escuela y la fábrica son
instituciones que contribuyen a combatir la inseguridad, pero
también necesitamos políticas de prevención eficaces.
¿En Lomas no las
hay actualmente?
Hay políticas que
se han impulsado desde el municipio de Lomas de Zamora que no han
sido efectivas para bajar los índices de inseguridad. Cada día que
pasa, el vecino de Lomas se siente más inseguro porque está más
inseguro.
¿Considera
adecuadas las políticas llevadas adelante por el municipio?
En Lomas conocemos
la problemática y hablamos permanentemente con los vecinos y las
organizaciones intermedias del distrito. Y entiendo que la seguridad
es un problema provincial y que la Policía responde y depende de la
provincia de Buenos Aires. Pero en el distrito se ha creado la
Secretaría de Seguridad, se han destinado 80 millones de pesos
anuales y sin embargo no se obtuvo ningún resultado. Se mal gastó
ese dinero.
¿La Policía
comunal puede ser una solución?
Yo estoy a favor de
la creación de la policía comunal, pero la experiencia en Lomas de
Zamora indica que la actual conducción no está capacitada para
hacerse cargo de esta nueva fuerza.
JUSTICIA
Usted es presidente del Colegio
de Abogados del Departamento Judicial de Lomas de Zamora y Consejero
de la Magistratura de la Provincia ¿Cómo ve el servicio de
administración de justicia en la actualidad?
En la Provincia contamos con
jueces probos que reúnen los conocimientos, pero está claro que en
la actualidad que nos toca vivir eso no alcanza. En muchas ocasiones
observamos que falta compromiso con la gente, debemos tener
magistrados con una mirada hacia la comunidad y los problemas de la
sociedad.
En más de una oportunidad
usted se mostró a favor de la capacitación permanente de los
jueces.
Sé de la enorme responsabilidad
con que muchos magistrados se desempeñan, pero es importante la
formación constante para garantizar la correcta administración de
justicia. La realidad es muy dinámica y los jueces no pueden
permanecer ajenos a ello. Por eso es fundamental la permanente
actualización de conocimientos.
¿Cree que hay diferentes
niveles de acceso a la justica?
Tenemos el desafío de mejorar el
acceso a la justicia. Debemos garantizar el derecho constitucional
de igualdad ante la ley. En muchos barrios está muy enraizada una
concepción de la Justicia como algo ajeno. Debemos romper con ese
paradigma y desarrollar un modelo de cercanía con dependencias
descentralizadas y funcionarios judiciales más involucrados con las
problemáticas de la zona.