En el marco de la celebración de Semana Santa, la
Arquidiócesis de Buenos Aires, junto a la Dirección General de Cultos y la
Subsecretaría de Coordinación y Promoción de Evento, realizó la recreación
del Vía Crucis en la Ciudad de Buenos Aires.
La 14ta edición del evento
religioso se inició a las 20:30 en Plaza Lorea, y recorrerió la avenida De Mayo
para culminar en la Catedral Metropolitana
La meditación final estuvo a cargo del arzobispo de
Buenos Aires y primado de la Argentina, el cardenal Mario Poli. Además,
Patricia Sosa interpretó la Misa Criolla de Ariel Ramírez.
Este año, la manifestación de fe fue encabezada por
el Cristo del Buen Amor y la imagen de la Virgen Dolorosa, realizada en 1870.
Los participantes llevaron en andas una cruz penitencial de 15 metros de largo,
y un peso de 130 kilogramos, como una expresión de solidaridad a Jesús y
muestra de sacrificio.
Tal como ocurrió el año pasado, se sumó una cruz
de iguales características con 140 luces, que fue transportada por los
jóvenes, como símbolo del papel que desempeñan en la construcción del futuro.
También se incorporó a la procesión la cruz
penitencial para niños, en un mensaje de esperanza y unión para el país que
viene.
Tras la procesión, en Plaza de Mayo un grupo de
actores recrearon la crucifixión, en una escenografía desarrollada
especialmente para el encuentro. Posteriormente, se realizó la ceremonia del
entierro de Jesús y fue recibido en la escalinata de la catedral para quedar
expuesto para veneración de los fieles en el altar mayor.